Fábula El Congreso de los ratones

Esta es una fábula de Samaniego que nos recuerda que las buenas ideas no son nada hasta que no se llevan a la práctica.

El miedo, a veces, hace que las buenas ideas queden en nada.

Había una vez, hace bastante tiempo, una enorme familia de ratones que vivía en la despensa de una casa. Hubieran vivido felices, pero el miedo a un gran gato les impedía salir fuera, pues el animal los vigilaba día y noche.

En un momento dado, los ratoncitos realizaron una asamblea con la intención de poner fin al problema.

El jefe de los ratones, el más viejo y sabio, tomó la palabra:

-No podemos vivir así, necesitamos soluciones.

-Yo tengo una -dijo un ratón, atento y despierto-. Si atamos un cascabel al gato, sabremos por dónde anda. Si se acerca, escaparemos a tiempo.

El asunto fue interesante, por lo que la propuesta fue aceptada por el congreso de ratones. Aun así, el jefe ratón tenía sus reparos al respecto:

-Silencio, amigos. Es buena idea, ahora bien, ¿quién será el valiente que ponga el cascabel al gato?

Oído esto, todo el congreso de ratones quedó en silencio. Ninguno de ellos pudo responder a la pregunta. De hecho, el miedo se cebó con la congregación. Así que todos se fueron a casa con hambre y tristeza.

Moraleja: una cosa es tener grandes ideas, y otra muy diferente es poder llevarlas a cabo.

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