Fábula El guepardo y la Hormiga

En el bosque se celebraba una reunión de animales, querían saber cuál de ellos era tan fuerte y veloz como para nombrarlo el protector del lugar. Todos discutían entre sí, algunos nombrando sus candidatos y

En el bosque se celebraba una reunión de animales, querían saber cuál de ellos era tan fuerte y veloz como para nombrarlo el protector del lugar.

Todos discutían entre sí, algunos nombrando sus candidatos y otros presumiendo de su velocidad y fuerza.

El Sr. Oso que era quien dirigía la reunión, intentó calmarlos para contar como harían la decisión.

-Escogeremos un grupo de animales que realizarán una carrera, deben pasar obstáculos, trepar, subir, bajar, hasta llegar a la meta, el primero que logre hacerlo, será el ganador.

Inmediatamente la liebre, el guepardo, el avestruz, y el león se dispusieron a entrar en la carrera, se colocaron en la línea de salida y al escuchar la orden de arrancar comenzaron a correr, saltaron troncos, escalaron rocas, superaron todos los obstáculos, hasta llegar a la meta, el primero en hacerlo fue el guepardo.

De regreso al lugar de la reunión, todos celebraban el triunfo, el Sr. Oso se disponía a dar al guepardo como ganador, pero en ese momento hablo la hormiga:

-¡Esperen! Yo quiero retar al guepardo, puedo llegar a la meta antes que él.

Todos al escuchar esto comenzaron a reír ¿Cómo podía una simple y diminuta hormiga ganar una carrera al guepardo?

-Jajajaja ¿te has vuelto loca hormiga? Yo soy un animal veloz y fuerte, ¿Cómo podrías tú ganarme en una carrera? ¡Eres tan diminuta e insignificante!-respondió el guepardo.

-Cómo ganaré es cosa mía, tú puedes tener fuerza, pero yo tengo astucia y puedo ganarte, sin ningún problema- dijo la hormiga muy segura de lo que decía.

Aún burlándose de la hormiga el guepardo aceptó el reto, estaba seguro de poder ganar y dejar a la hormiga mal ante los otros animales.

Al comenzar la carrera, sin que se dieran cuenta la hormiga se subió al cuerpo del guepardo y poco a poco fue moviéndose hasta su cabeza, ahí se quedó muy agarradita y cuando ya estaban frente a la meta saltó de la cabeza del guepardo y cayó del otro lado de la meta diciendo:

-Llegué primero ¡te he ganado!

Nadie entendió cómo la hormiga logró ganar, pero lo hizo. La fuerza y velocidad del guepardo no pudo vencerla.

Moraleja: A veces vale más ser astuto que ser fuerte.

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