Fábula El indiecito Maya

Fábula original que habla sobre los mayas y la igualdad entre las personas.

Itzae era un indiecito Maya que se dedicaba a la pesca en la población de Tabasco. Una vez que conseguía muchos pescados, se iba al pueblo a ofrecerlos. Así que cada mañana se despertaba muy temprano y salía a pescar.

Durante la tarde se iba al pueblo a ofrecer casa por casa su mercancía fresca. Pero un día la suerte no lo acompañó y a pesar de caminar mucho y tocar muchas puertas, no consiguió vender ni un solo pescado.

La preocupación de llegar a casa sin dinero lo agobiaba.
Se dispuso a seguir intentándolo, y a lo lejos vio un citadino muy bien vestido que caminaba tranquilamente por la ciudad. Sin pensarlo dos veces se acercó a él, ofreciendo su mercancía.

-Perdone patroncito ¿No quiere llevar pescado fresco? Está muy bueno, le va a gustar.

– No gracias- dijo el citadino casi sin mirarlo. Pero Itzae ya estaba desesperado, así que no se dio por vencido.

– Por favor patrón ayúdeme, no he vendido nada y tengo que llevar dinero a mi familia. Hágale, hoy usted me ayuda a mí y mañana yo lo puedo ayudar a usted.

El citadino se rió de la ocurrencia de Itzae, pensando en qué lo podía ayudar aquel indicito que nada tenía. Pero le conmovió su insistencia y le compró todos los pescados. Dos días después Itzae caminaba por las calles y escucho en un callejón un forcejeo. Al mirar se dio cuenta que dos pillos trataban de asaltar al citadino y sin pensarlo, corrió hacia ellos gritando y logró espantarlos.
El citadino se quedó sorprendido de lo rápido que el indicito pudo devolverle el favor. Y sintió pena de haber pensado que este no podría jamás hacer algo por él.

Moraleja: No menosprecies a aquellos que crees que son inferiores a ti. Todos los seres humanos somos iguales.

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