Fábula el Ruiseñor y el Gorrión

Esta fábula pertenece a los clásicos de Tomás de Iriarte. Nos habla sobre el aprender los unos de los otros.

«La humildad, es clave para seguir creciendo».

Con un son muy alegre escuchaba el ruiseñor, una bella melodía sonando de vez en cuando. Del organillo se trataba, quien ahora lo acompañaba en sus lecciones de canto.

Sorprendido el gorrión, quiso sembrar cizaña a montón. Pero el sabio ruiseñor solamente lo escuchó.

-Ahora tienes por maestro a aquel que fue tu discípulo. Todo se lo debe a ti, un pájaro tan diestro. El ruiseñor al instante muy presto y concordante, respondió de manera fulgurante.

-Sí, aprendió de mí y yo de él aprendo. He conocido lo que he de corregir al él imitarme a mí.

No hay nada de malo en aprender de quienes enseñas. Del acto de estudiar, tiene el deber el que más ha de querer conocer.

Moraleja: Nunca pienses que lo sabes todo. El conocimiento es algo extenso, y siempre hay algo nuevo por explorar. Muchas cosas de seguro descubrirás.

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